Los muros de la ignorancia

Hace un par de días recibí una cordial invitación para participar en Diálogos Contemporáneos: mesas de discusión sobre el simposio internacional El drama de la forma, y la exposición de Jannis Kounellis, que serán hospedadas por el Museo Espacio (ME), los días 1, 2 y 3 de marzo. Agradecí personalmente la invitación, pero tuve que declinarla. Ahí expliqué las tres razones que guiaban mi decisión: no estoy de acuerdo con el funcionamiento inicial del MECA; no deseo participar en una conversación a la que no le veo pertinencia; mi opinión, que engloba lo anterior, ya la había publicado y no tenía nada más que decir.

Hoy, 26 de febrero de 2016, leí la nota publicada por La Jornada Aguascalientes “No habrá espacio en el MECA para artistas mexicanos”, y he confirmado mi decisión. Leamos dos fragmentos.

1.-

De momento no hay espacio para artistas locales, de momento la intención y el objetivo del Museo Espacio es posicionarse a nivel internacional de una manera muy importante, esto solamente se puede lograr invitando a artistas de la talla de Jannis Kounellis y parecidos. La intención es que una vez que se obtiene la atención mundial para un espacio como éste y que se demuestre que va a tener continuidad, entonces sí se podrá en el museo incorporar a artistas mexicanos, artistas nacionales o locales”.

2.-

La funcionaria encargada de promover el arte y la cultura en el estado agregó que se pensó primero en artistas foráneos porque “al revés es muy difícil que los artistas mexicanos puedan llegar a formar parte del circuito internacional de las artes”.

Las extravagantes declaraciones de la directora del ICA merecen un breve comentario. ¿Qué quiere el ICA con el ME y con el MECA? Reconocimiento. Pero no pensemos en el noble reconocimiento que está respaldado por una trayectoria. No es ese, sino uno inmerecido y petulante: el reconocimiento por decreto. Recordemos que el MECA lleva casi un mes de vida y en sus primeras dos actividades (un simposio y una exposición) nos indicó que seríamos testigos del evento artístico-intelectual más importante en los últimos 50 años en el mundo. En la misma línea se perfilan ambos fragmentos. La comparación que sigue es suficiente para dimensionar las palabras de la directora: en Estados Unidos hay políticos que quieren construir un muro para que los mexicanos no pasen. El ICA quiere construir un invisible e igualmente escalofriante muro para los artistas mexicanos. La ignorancia, que es la puerta por donde entra la estulticia, es evidente en la declaración de hace un par de meses de Donald Trump:

México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (…). Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos.

El símil es impreciso en términos fascistas, pero puntual en su fondo: la ignorancia construye muros. Expliquemos una obviedad: hay dos actividades artísticas que en México siempre se han hecho bien: la literatura, aunque particularmente la poesía, y las artes visuales. Imaginemos que una editorial pública mexicana, construida con impuestos de los mexicanos, operando desde México, dijera: “publicaremos únicamente a Rushdie, Coetzee, Barnes, porque queremos posicionar a la editorial a nivel internacional.” El responsable no duraría un segundo más en su cargo. Eliminemos la parte de los impuestos y sustituyamos pública por privada. Con seguridad las opiniones variarían, pero quiénes somos nosotros para condenar la ignorancia privada de unos. La ignorancia pública es un asunto preocupante porque, por desgracia, nos puede representar. A la directora del ICA se le ha olvidado el país donde vive, el pueblo al que se debe, la tradición de la que participa. Apenas si vale la pena traer a la memoria nombres de artistas mexicanos contemporáneos como Ortega, Orozco, Amorales, Cruzvillegas, Cuevas, Margolles, quienes participan en el concierto del arte global. Quien ignora su tradición, la ningunea, pero quien está en un cargo público, y ningunea a su tradición, ningunea a todos. Esto es motivo suficiente para señalarle su innoble y desafortunada apreciación a la directora del ICA.

No tengo nada en contra de que el ME intente exponer, en lo que resta del año, a extraordinarios artistas con una larga trayectoria. Pero si por extraordinario estamos entendiendo extranjero, hay un reprobable y denunciable problema de ignorancia. Los muros sólo sirven para grafitearlos antes de que el pueblo los derrumbe. No desestimaría una acción así.

 


fotografía tomada de Ultra.com.mx

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