Pueblos Mágicos: La tendencia del fachadismo

      “al hacer pasar por anterior –antiguo o histórico- lo que hagamos ahora, cometemos un engaño, una mentira o una falsedad y afectamos la autenticidad”
Díaz Berrio F. Salvador

 

A propósito de la noticia del nuevo “Pueblo Mágico” en el estado de Aguascalientes, caben algunas reflexiones sobre los mismos en el panorama regional: San José de Gracia se añade como el tercer municipio del estado en entrar a la lista de pueblos con tal distinción, ¿ pero cuáles son los criterios que los responsables están tomando para dicho título?, ¿por qué son elegidos unos pueblos y otros no?
El turismo para la economía mexicana, según El Economista [2], representaba para 2014 un 8.4% del PIB a nivel nacional, razón por la que las políticas públicas nacionales han fomentado la creación de centros turísticos a nivel nacional. México es un país pluricultural y esta riqueza de manifestaciones culturales —todas aquellas que se engloban en lo tangible e intangible—, representan un nicho de oportunidad para el desarrollo de centros turísticos. Tal es el contexto en donde se inserta el Programa de Pueblos Mágicos de la Secretaria de Turismo de México, que desde el 2001 y hasta la fecha le ha otorgado a 111 pueblos dicho nombramiento.
Según la SECTUR, un Pueblo Mágico es:

una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin magia que te emanan en cada una de sus manifestaciones socioculturales y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico[3]

esto último es sin duda la razón principal por que los pueblos buscan una candidatura y un nombramiento de este tipo, puesto que reflejaría en ellos un impulso e impacto turístico y por ende económico en su localidad. Con este programa se crea un producto que debe cumplir con una serie de requisitos para que pueda considerarse como tal, entre los que se cuentan, como vemos en la descripción de un «Pueblo Mágico», que deba contener una serie de cualidades como historia, leyendas, manifestaciones socioculturales, tradiciones y por supuesto, un atractivo visual arquitectónico conservado a pesar de los embates de la modernidad y el tiempo.

En el acuerdo por el que se establecen los Lineamientos generales para la incorporación y permanencia al Programa Pueblos Mágicos, se lee en su segundo párrafo que

México es una Nación cimentada en su riqueza cultural e histórica la cual se manifiesta en la belleza natural y arquitectónica de sus pueblos y comunidades, así como en la diversidad de su oferta cultural tangible e intangible[4]

de lo que podemos entender que lo que se busca que tenga un “Pueblo Mágico” son estas tres cualidades: belleza natural, oferta tangible –principalmente arquitectónica- y oferta o manifestaciones intangibles diversas; no se puede entender un producto turístico de esta índole sin uno de estos tres factores. Por lo anterior, las autoridades y las comunidades se han dado a la tarea de cumplir estos criterios para poder aspirar a obtener el título de Pueblo Mágico y así obtener una derrama económica gracias al turismo.
El problema comienza cuando muchos de los aspirantes a obtener el dicho nombramiento, no cumplen con las características específicas en los lineamientos del programa y comienzan a crear, de la nada, las cualidades de un producto como este. El aspecto de la belleza natural es uno de los más bondadosos puesto que la gran mayoría de los pequeños pueblos que buscan postularse en este programa, cuenta con uno, debido a la riqueza natural del territorio nacional. En el caso de las manifestaciones culturales intangibles, son estas las más propensas y las más frecuentemente moldeables, a la vez que tienen una gran proyección turística. Es decir que todo pueblo como grupo social tiende a establecer ritos, técnicas, leyendas, hechos históricos y gastronomías que constituyen su patrimonio intangible y que resulta abundante en todos los pueblos y grupos sociales del mundo.
En cambio, cuando hablamos del tercer componente, la oferta tangible —constituida principalmente por monumentos arquitectónicos, espacios abiertos, y monumentos escultóricos— además de ser la de mayor peso y presencia visual en la oferta de un producto turístico, como lo propuesto en la iniciativa de “Pueblo Mágico”, es también el mayor obstáculo para obtener dicho nombramiento. Esto se debe en gran medida a que tras el paso inasible del tiempo y el ímpetu modernizador de los últimos siglos, muchos de los monumentos históricos —en especial los centros históricos y las viviendas tradicionales— se han perdido, dejando solo algunos restos, testigos y en el mejor de los casos algunos conjuntos arquitectónicos de lo que constituía el complejo urbano histórico de estos pueblos.
Sin un complejo urbano histórico o parcialmente demolido, es necesario el dar una vista homogénea al pueblo para que las construcciones modernas no rompan con la visión tradicional de un pueblo. Soluciones para esto hay varias, aunque no todas son las más adecuadas ni correctas. Muchos de los pueblos que se han incorporado al programa de Pueblos Mágicos, así como muchos centros históricos de las ciudades en toda la república mexicana, han recurrido a dar un aspecto histórico mediante la remodelación de las avenidas y arterias del centro mediante la implementación de programas de pavimentación de tipo empedrado, tendido eléctrico subterráneo, incorporación de áreas verdes en las calles, pero principalmente al cambiar las fachadas de las casas y comercios. Se ha sobre entendido que si se modifica la fachada y se incorpora cantera, y si se utilizan colores como el rojo, naranja o amarillo, entre otros, para los recubrimientos exteriores del muro, estos espacios tendrán una apariencia histórica y se lograra mimetizar con los monumentos históricos que ahí coexisten.
Se trata pues de programas de “fachadismos” que además de no ser parte del verdadero o autentico centro histórico, o mejor dicho del complejo arquitectónico de un pueblo, son malas intervenciones que denotan el poco trasfondo de investigación y el uso de materiales de mala calidad. Ante esto traigo a nota a Díaz Berrio que nos comenta que:

La reconstrucción se ha defendido por ser más atractiva para el turismo, […] por ser en realidad, muchas veces, más interesante —políticamente— por ser más visible y por lo tanto más “inaugurable” y por significar más obra, más gasto y más ganancias [5].

Aunado a esto el hecho de que cada gobierno decide intervenir —a su gusto— partes del núcleo urbano que alguna vez conformo el centro histórico de muchas ciudades. Como bien apunta Díaz Berrio, existe un aspecto que no se ha tomado en cuenta en muchas de las intervenciones, como son el caso de los tres pueblos mágicos del estado de Aguascalientes: Calvillo, Real de Asientos y el más reciente San José de Gracia. Hablo del concepto de autenticidad, concepto que muchas veces se pasa por alto debido a que no va siempre de la mano con los conceptos de progreso, inversión económica y ganancias por derrama turística, pero que en el fondo también llega a repercutir de manera negativa en estas.

Pueblos Mágicos : Centro Historico Aguascalientes

Centro Histórico de la Ciudad de Aguascalientes

Cuando se habla de autenticidad, se habla de mantener, en la manera de lo posible y basándose en documentos históricos —entre ellos fotografías— la apariencia y esencia de un espacio, como son los pueblos, mediante la conservación restauración y adecuación de espacios de una manera consciente y profesional. Lo que vemos en los casos antes expuestos, son intervenciones de tipo patrón. Es decir, se toma un patrón para la fachada, incluyendo material, forma y color; y este se reproduce en todos los centros de los pueblos con pocas o nulas modificaciones, solamente adaptándolo a las condiciones que presenta el inmueble moderno en donde se va a implementar. Dando como resultado un conjunto de fachadas teatrales no originales, ni adecuadas intervenciones para el espacio en concreto.
Con estas fachadas se busca vender un producto, un atractivo turístico que cuenta, es cierto, con monumentos de gran valor no solo plástico e histórico sino también simbólico para los pobladores y visitantes, pero que también tiene intervenciones de un falso centro.
Brandi detalla las diferencias entre copia, imitación y falsificación, según la intencionalidad con la que se producen los objetos, señalando que la voluntad especifica de engañar es la que caracteriza a la falsificación[6] esto es justamente lo que sucede con la tendencia a las fachadas, y cuyo mayor defecto no es la falta de autenticidad, sino la mala intervención que se realiza en dichos espacios. Así contamos con ejemplos como el de Real de Asientos, en donde vemos fachadas que cuentan con puertas y ventanas —en algunos casos en un segundo piso— que no llevan a ningún lugar, evidentemente inventadas para dar una mejor apariencia al espacio y que el turista notará sin dificultades.

Pueblos Mágicos : Altar del Señor de Tepezalá.

Altar del Señor de Tepezalá

Otro caso, aún más trágico es el sucedido en el pueblo de Tepezala, pequeño municipio que cuenta con un vasto patrimonio natural y arquitectónico, además de una historia muy rica y diversa, que al igual que los casos anteriores fue intervenido con fachadas en todo el centro del pueblo. El problema aquí no solo fue de falsificación de fachadas y de una evidente intervención decadente de información puesto que para la práctica de la conservación y de la restauración, según se expresa en el texto de Nara, la autenticidad va a depender de las fuentes de información y de la credibilidad de esas fuentes (que son las que trasmiten —en parte— los valores del patrimonio…), y no ya de la intencionalidad de las acciones de restauración que se lleven a cabo[7] sino que además la calidad de los materiales empleados en las fachadas falsas, provocaron que la “cantera” de las canaletas y frisos de las fachadas comenzaran a desprenderse precipitándose por la ley de la gravedad hacia el suelo[8]. Esto además de denotar la mala intervención, representa un riesgo grave para la población y para los visitantes al lugar.
Por último volveré un poco al concepto que de cierta manera ha guiado estas reflexiones y para esto citare a Schneider, Renata que nos comenta que para la mayor parte de las fuentes especializadas la autenticidad de un sitio patrimonial puede corroborarse en relación con cuatro aspectos fundamentales a) su historicidad y sus materiales, b) su creatividad y forma, c) su relación con el entorno del entorno y d) estudiando la tradición local y sus valores asociados[9] de lo que podemos concluir que las intervenciones en Real de Asientos, Calvillo, San José de Gracia, Tepezala y el centro histórico de la ciudad de Aguascalientes —en particular la calle de Galeana— no cumplen al menos dos de los criterios que Schneider menciona para la autenticidad ya sea en monumentos muebles o inmuebles. Cierro pues con una reflexión de la carta de Venecia y que viene al caso,dice: la (restauración) termina donde comienzan las hipótesis[10] y añado, las falsificaciones.

 

 

 

 


Notas a pie

[1] El concepto de autenticidad. Visión histórica y aplicación al caso mexicano. En La conservación-restauración en el INAH. EL debate Teórico. Ed INAH, México, 2009, P.27.

[2] consultado el 12 de Octubre de 2015, 18:25 pm.

[3] consultado el 13 de Octubre de 2015, 11:29 am.

[4], consultado el 13 de Octubre de 2015, 11:45 am.

[5] Díaz Berrio F. Salvador, El concepto de autenticidad… Op. Cit., p.24.

[6] Díaz Berrio F. Salvador, El concepto de autenticidad… Op. Cit., p. 21.

[7] Díaz Berrio F. Salvador, El concepto de autenticidad… Op. Cit., p. 23.

[8] Comunicación personal con varios pobladores del Municipio de Tepezala, Ags, 2015.

[9]Schneider, Renata. La noción de autenticidad y sus diversas repercusiones en la conservación del patrimonio cultural de México, En La conservación-restauración en el INAH. EL debate Teórico. Ed INAH, México, 2009, P.59.

[10] Díaz Berrio F. Salvador, El concepto de autenticidad… Op. Cit., p.27.


Bibliografía y fuentes de consulta

Díaz Berrio F. Salvador, El concepto de autenticidad. Visión histórica y aplicación al caso mexicano. En La conservación-restauración en el INAH. EL debate Teórico. Ed INAH, México, 2009.

Schneider, Renata La noción de autenticidad y sus diversas repercusiones en la conservación del patrimonio cultural de México, En La conservación-restauración en el INAH. EL debate Teórico. Ed INAH, México, 2009, P.59.

El Economista en http://m.eleconomista.mx/industrias/2014/10/23/turismo-mexico-contibuye-84-pib-sectur consultado el 12 de Octubre de 2015, 18:25 pm.

SECTUR en http://www.sectur.gob.mx/pueblos-magicos/ consultado el 13 de Octubre de 2015, 11:29 am.

Diario Oficial de la Federación en http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5361690&feha=26/09/2014, consultado el 13 de Octubre de 2015, 11:45 am.


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