la pelota que arrojé en el parque

 

 


En 1991 se estrenó la película El lado oscuro del corazón, del director argentino Eliseo Subiela, la cual tiene como epígrafe un poema de Dylan Thomas que dice: La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo. Uno de los temas que más se toca en esta película tiene que ver con la vieja idea de no perder la capacidad de asombro y, en este sentido, no dejar de ser niños.

¿Qué relación guarda el poema de Dylan Thomas con la idea de no dejar de ser niños? El texto, de manera tácita, refiere dos momentos: el primero en el pasado de quien lee el poema, cuando se encontraba jugando en el parque; el segundo se actualiza con la propia lectura del poema y nos vincula al instante en que Dylan Thomas escribió el texto: la adultez. Los juegos en el parque no son una actividad que sólo los niños lleven a cabo, pero es en esta etapa de la vida en la que podemos pasar más tiempo ahí.

Así, a través de la imagen del lanzamiento de la pelota marcada por el tiempo pasado del verbo “arrojar”, el poeta confronta a dos personajes que, finalmente, terminan siendo uno mismo: el niño que fuimos y el adulto que somos; esa pelota que fue arrojada en nuestro pasado aún se mantiene en el aire, sigue sin tocar el suelo y un pequeño rasgo de nuestra infancia ha permeado a nuestra actualidad de personas adultas; en el espacio entre los dos instantes podemos visualizar toda nuestra infancia.

Vale la pena recordarnos a nosotros mismos en las sorpresas de la infancia; en donde un lanzamiento de pelota puede convertirse en el evento más extraordinario del mundo y la enorme capacidad de asombro contenida en un niño que, poco a poco, los adultos olvidamos.

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