Sólo un libro al año

El martes 27 de noviembre de 2012, Nacho Padilla impartió una conferencia acerca de la imperfección de la novela como virtud de la misma. Quienes conocen a este escritor podrán imaginar lo bien que lo pasamos todos y lo interesante y amena que fue la charla, más allá de que, como debe ser, al final de la misma existieran opiniones encontradas, acerca de los argumentos presentados por Padilla.

Dentro de todo, hubo una cosa que me fastidió un poco: la frase cristalizada, el eterno lugar común de que “los mexicanos no leen”. Hace un par de semanas asistí a un encuentro de lingüística en la ciudad de Hermosillo, Sonora. En una de las mesas escuché lo mismo: una persona del auditorio le decía a la ponente, argentina, eso: en México no leemos nada; no como en su país que toda la gente es culta, letrada… La argentina, después de escuchar el lloriqueo, le respondió: los medios de comunicación de allá dicen lo mismo: en Argentina nadie lee; nuestro pueblo es iletrado e inculto.

Que los medios de comunicación, o que las secciones encargadas de cubrir o dar las notas, en general estén poco preparadas y sean tendenciosas es algo común (aunque nunca deja de ser preocupante); pero que los académicos e intelectuales se compren cualquier cantidad de cuentos y de verdades absolutas dictadas por la prensa, sí debe poner a funcionar las luces ámbar.

Entre “en México no se lee” y “en México casi no se lee literatura” hay una diferencia abismal, que imagino salta a la vista y no necesita glosa alguna. Sobra decir entonces que no son frases intercambiables. Por otro lado, las encuestas suelen preguntan cuántos libros (de literatura) has leído en el año, lo cual nada más habla, además de lo tendencioso de las preguntas, de lo vetusto de dichas encuestas. Cada vez más gente lee directamente de su pantalla: leen artículos especializados y no especializados, noticias, cuentos, poemas, opiniones, etc. Las encuestas deberían, por tanto, replantearse, en aras de medir con mayor objetividad el número de lectores o la cantidad de lecturas que se hacen en el país, en un año.

Puedo, para poner un ejemplo, decir que en un periodo de la maestría que pudo sumar un año, estaba tan lleno de lecturas especializadas sobre mi tema de investigación, y tan atareado intentando terminar en tiempo y forma la misma, que apenas leí un par de novelas en ese periodo. Si me hubiera caído la encuesta en ese momento (como si se tratase de una especie de alcoholímetro), hubiera sido parte del montón de mexicanos ignorantes que no leen.

No solo debe replantearse la manera de preguntar; de saber si se está leyendo en el país o no (y qué se está leyendo); sino que además debemos preocuparnos por conocer el nivel de comprensión que ostentan nuestros lectores. Les aseguro que ahí sí hay verdaderos motivos para alarmarse; que la gente lea poco no es tanto problema como que lea mal; que malinterprete lo que lee, que no lo entienda.

Hay gente que incluso a punto de obtener su maestría, o ya ostentando ese grado o el de doctorado (otro de los problemas del abaratamiento del nivel educativo), lee “gimnasia” y entiende “magnesia”; o cuando lee un argumento a favor de “A”, sale diciendo que el texto habla en contra de “A”. Ejemplos de eso tengo de sobra, pero no me gustaría quemar a nadie.

En México se lee poca literatura canónica: Sí. En México sí se lee: también. El nivel de comprensión lectora en México es bajo, yo les puedo apostar que sí, que es bajísimo. ¿De verdad no sería más sensato preocuparnos por esto último, en lugar de desgarrarnos las vestiduras porque la gente no compra novelas (que además, con lo caras que suelen estar, se vuelven artículos de lujo)?

 Adán Brand

(adanbrand_g@hotmail.com)

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